La revista para la sostenibilidad urbana y el cambio global

FRANCESC CANALIAS, DIRECTOR SIGMA

“La mejora de la resiliencia supone un ahorro en recursos públicos”

Los efectos del cambio climático, el incremento de la población, el envejecimiento de los activos, posibles desastres naturales… Las ciudades se enfrentan actualmente a un creciente número de desafíos, por lo que es imprescindible que estén bien preparadas.

“La mejora de la resiliencia supone un ahorro en recursos públicos”

En este contexto, adquiere especial importancia el concepto de resiliencia en las ciudades como la capacidad de adaptación a situaciones de cambio y respuesta frente a amenazas medioambientales.

El consorcio de Medio Ambiente y Salud Pública de la Garrotxa, SIGMA, ha impulsado un plan ambicioso para poder garantizar la resiliencia territorial en dicha comarca. Se trata de uno de los primeros planes de este tipo en España y está enfocado en garantizar unos servicios básicos resilientes, así como su calidad y seguridad; cuya parte del programa ha sido elaborado en colaboración con SUEZ y Opticits.

Al mismo tiempo, se pretende desarrollar estrategias para asegurar la provisión temporal de estos servicios, que se identifican con la resiliencia de los servicios eco sistémicos, minimizando de esta forma las posibles afectaciones al ciudadano.

Entrevistamos a Francesc Canalias, director del Consorcio SIGMA, para conocer mejor la situación y el concepto de resiliencia.

¿Qué significa el concepto de resiliencia?
Desde nuestra perspectiva de trabajo, el concepto de resiliencia va más allá del concepto funcional al uso que lo define como la capacidad de prevenir, aguantar, responder, recuperar y aprender de situaciones adversas. Consideramos la resiliencia como una propiedad de los sistemas socio-ecológicos, complejos e interrelacionados, que permite su gestión proactiva con el fin de poder afrontar situaciones de cambio y continuar garantizando su desarrollo como sistema funcional. Esta visión, mucho más sistémica del concepto, se justifica por la necesidad de poder garantizar la provisión efectiva y eficiente de los servicios considerados básicos a lo largo del tiempo, por lo que considera las condiciones ambientales.
¿Y qué retos implica?
Los retos que implica la sostenibilidad urbana están asociados no tanto a los servicios en sí mismos, sino a las interacciones propias entre los mismos que da lugar a situaciones de dependencia de unos servicios en relación con otros. Por tanto, el proyecto desarrollado por SUEZ y Opticits estaba encaminado a mejorar la colaboración entre los operadores de los servicios básicos. La metodología de trabajo desarrollada en el proceso (método HAZUR® de Opticits), se apoya en el conocimiento de los respectivos operadores y los faculta para poder trabajar de manera conjunta.
Hablando del proyecto elaborado junto con SUEZ y Opticits, el plan de resiliencia de La Garrotxa es uno de los primeros que se llevan a cabo en España…
Nuestro trabajo en resiliencia se inició hace unos tres años en colaboración con Opticits. Lo que pretendíamos inicialmente era disponer de una metodología eficiente para poder dar respuesta a la situación de cambio global a la que entendemos que se está dirigiendo nuestra sociedad en su conjunto. Este cambio es el que nos ha llevado a plantear y desarrollar el proyecto de resiliencia territorial, ejecutado por SUEZ y Opticits, para posicionar el territorio y su población en la línea de avance en la economía circular y la sostenibilidad. Todo ello para poder garantizar la resiliencia de los sistemas socio-ecológicos y socioeconómicos.
¿Qué objetivos perseguían con este proyecto?
  1. Disponer de una diagnosis correcta del estado de los servicios básicos de la comarca, públicos y privados, de su nivel de interdependencia, así como de las relaciones reales de los operadores de los diferentes servicios o de las diversas adjudicaciones de los mismos servicios.
  2. Establecer una dinámica de colaboración franca y sincera entre los diferentes operadores.
  3. Estudiar las afectaciones de los servicios producidas por otros servicios y sus efectos en cascada.
  4. Estructurar un sistema de seguimiento y control de los impactos y presiones para poder actuar de manera preventiva en la detección y solución de crisis.
  5. Finalmente, establecer los proyectos de mejora, entendidos como programa de medidas de mejora de la resiliencia urbana.
¿Quiénes son los actores claves para la resiliencia urbana y qué papel juega la colaboración público-privada?
Inicialmente es imprescindible el convencimiento de los representantes políticos en el desarrollo del proyecto. Pero igualmente es esencial la participación y colaboración de los operadores que ha de entenderse a dos niveles diferentes, de una parte, los responsables de las empresas adjudicatarias y directivos responsables de los servicios, y de otra parte es aún más importante contar con la colaboración de los operadores reales de los servicios básicos, operarios y encargados del servicio que son los verdaderos conocedores de la realidad diaria y de las crisis y limitaciones que soportan los servicios.
¿Qué importancia tiene la innovación para la adaptación de las ciudades ante episodios de crisis?
Depende de cómo entendamos la innovación. Si es solamente la incorporación de equipos y tecnologías, su importancia, desde mi punto de vista, es relativa y está solo al alcance de las grandes conurbaciones urbanas. Pero si entendemos la innovación en un sentido más amplio de mejora del conocimiento, es fundamental. Lo realmente importante es asegurar el cambio de paradigma de forma que se deje de actuar con una visión reactiva; solución de problemas una vez estos están declarados y son reales, para pasar a una visión proactiva; adelantarse a los eventuales problemas antes que se manifiesten de forma real. Estas soluciones obligan a variar la visión de la realidad imperante ya que poder asegurar una respuesta proactiva obliga a aumentar y compartir el conocimiento real de los servicios. Por ejemplo, entre otras prácticas aconsejables es interesante realizar auditorías de control y simulaciones para prevenir la posible afectación.
¿Qué costes económicos, ambientales y sociales pueden afectar a una ciudad que no esté preparada para seguir funcionando ante una crisis?

Una apreciación previa a la pregunta es evidenciar el hecho de que las crisis existen y existirán siempre. Respecto a la pregunta, otra vez depende de las crisis, de su virulencia, de su repetividad y de la resistencia de la población a sus impactos. Según nuestra percepción no podemos afrontar la realidad pretendiendo dar valor económico a los efectos de las crisis (sistemática que nos proporciona una cuartada para ver si podemos justificar nuestra falta de preparación para resolverla preventivamente). Desde una visión sistémica, que obliga a un enfoque global de la realidad que nos conduce a la esencia de la sostenibilidad, entendemos que es preferible trabajar de manera que podamos minimizar los efectos de las crisis, cosa que obliga a actuar preventivamente. Esto conlleva establecer sistemas de financiación en prevención que hoy difícilmente son aceptados, pero que siempre resultan menos costosos que los de reparación y restauración posteriores a los efectos de las crisis.

Una valoración económica de la pérdida de servicios básicos por efectos de una crisis es impredecible y está siempre presente en nuestras cabezas, pues buena parte de la justificación del proyecto que desarrollamos está orientado a conseguir que las crisis que puedan afectar a los servicios básicos sean muy poco probables. Igualmente las crisis con mayor probabilidad de ocurrir están previstas y tienen planes y protocolos de actuaciones para ser resueltas de manera asumible por nuestra sociedad. También me gustaría remarcar la importancia de trabajar con esta sistemática de mejora continuada, que hace que las permanentes revisiones y actualizaciones de las mejoras consigan que las crisis no previstas sean cada vez menos probables.

¿Qué riesgos y amenazas ambientales o de otro tipo pueden influir en el correcto funcionamiento de las infraestructuras y servicios de La Garrotxa?
La Garrotxa es una comarca de las consideradas de montaña en Catalunya, con una población de 56.000 habitantes, repartidos en 7,3 km2 y 21 municipios. Sin embargo, de toda su extensión territorial el 72% de la superficie es forestal y el 50% dispone de alguna forma de protección ambiental. No obstante, la comarca tiene un marcado carácter industrial que permite mantener su población. En estas circunstancias, las principales afectaciones a los servicios están relacionadas con la seguridad y continuidad de la red eléctrica y la seguridad de la comunicación que incluyen los caminos vecinales, esenciales para la provisión de algunos servicios básicos. Los impactos a los que hay que hacer frente están relacionados con las avenidas por lluvia y las nevadas de forma preferente, de todos modos, también debemos considerar los incendios forestales y las sequías. Mucho menos probables, pero posibles por nuestra ubicación, son las afectaciones sísmicas o volcánicas.
¿Qué beneficios aporta a los ciudadanos una ciudad más resiliente?
Más allá de la evidencia, pensamos que trabajar en la mejora de la resiliencia es una forma de aumentar la seguridad a los ciudadanos, pero también a las actividades económicas que se desarrollan en el territorio; lo que se conoce como la garantía de continuidad del negocio. Al mismo tiempo supone un ahorro en recursos públicos. Esta forma de trabajar crea dinámicas diferentes a las actuales en la gestión de los servicios y obliga a garantizar la reposición y mantenimiento de las infraestructuras de provisión de los servicios, que de forma general hoy no se consideran.

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